Islandia parte 5: Hielo

Islandia se ha convertido en la historia interminable de Michael Ende, y es que para encontrar la realidad, hay que darle la espalda y pasar por lo fantástico. Así que lo diré de una manera más actualizada, el invierno se acerca, un lema que me viene como anillo al dedo, porque aquí, casi tocando el polo norte, hace un frío que pela, y porque es uno de los lugares de rodaje de Juegos de Tronos, y como Jon Nieve, yo no se nada. Ni de la suerte que he tenido por haber sobrevivido a la tormenta de Hofn, o de haber llegado al final sin la necesidad de un quitanieves. Bienvenidos al último color de la bandera islandesa, blanco, de hielo.

Costa este

Si algo he aprendido es que nunca se esta preparado para lo que pueda ocurrir en Islandia. Decidí salir el domingo después de cinco días reposando en el camping. Físicamente no me encontraba muy bien y estos días me vinieron geniales. Comencé la costa este con uno de los mejores días de la temporada, veinte grados y sol, parecía verano…

Obviamente hay que disfrutar de los días buenos. Os presento Hallormsstadur, el bosque más grande de Islandia. Se puede sacar una foto con más árboles… pero en esta salgo yo 🙂

Bueno, a ver, me explico… ¡casi me pierdo la costa oeste! Normalmente los viajeros en este tramo eligen dos opciones: 1.- Viajan por la carretera general nº1 (llamada ring road) y cruzan el paso de Öxi, para los que tienen prisa. 2.- Viajan por la 92 hacia Reyðarfjörður y continúan por la 96 siguiendo los fiordos , para los que tienen tiempo y ganas de verlo todo (lo que yo quería hacer). Pero ya me conocéis, encontré una tercera opción, ir por la ring road, saltarme el paso de Öxi, saltarme la 92, y por consecuencia dos fiordos, y terminar durmiendo con ovejitas…

Por suerte, pude ver un poco de su costa y fiordos. Son más verdes que los fiordos del oeste, en mi opinión, a pesar que el otoño ya hace unos días que ha empezado a trabajar aquí arriba. Sus montañas que parecen hechas con piezas de lego, y sus playas de arena negra, no dejan indiferente a nadie.

La costa sur: El temporal

Comenzamos con esta foto porque así fue como llegue a Hofn, felizmente empapado. Es difícil de compartir mis vivencias estos días pues el temporal de lluvias y vientos huracanados me impidió sacar la cámara como me habría gustado. Y como veréis tuve mucha suerte…

Al abandonar Hofn pase un día encerrado en mi tienda en lo alto de una colina, lo siento no hay fotos de ese momento, el viento era tan fuerte que rompió la tienda de campaña de Jean, un coreano que se unió ese día conmigo a la ruta, el pobre, y tuvo que abandonar rápido el día siguiente. Yo conseguí salir del festival climatológico que nos habíamos metido y la noche siguiente acampe en una ladera, consejo de unos granjeros, y allí amanecí en medio de un cenagal. Por suerte, acampe un poquito más alto que el resto de tierra… pero salir del sitio fue una odisea. La parte positiva es que conseguí cruzar justo antes de que cortasen la carretera general dos semanas por los desbordamientos de los ríos 🙂

Tuve que aprovechar los momentos que dejaba de llover para poder hacer fotos. En muchas ocasiones, las nubes querían tocar el suelo, y el horizonte no era más que una pared niebla espesa. Pero cuando se despejaba el paisaje cambiaba completamente.

Aunque no se despejaba suficientemente para poder apreciar la magnificencia del glacial más grande de Islandia. Vatnajökull es el más grande de todos ocupando un 11% de la isla, y el más grande de Europa según National Geographic.

Aunque lo que más me impacto fueron los icebergs. Estas enormes placas de hielo se desprenden del glaciar y quedan a la deriva, flotando por lagos o yendo hacia el mar. Actualmente los glaciales en Islandia están en retroceso, esto quiere decir que cada año son más pequeños. Es, sin lugar a dudas, el efecto más claro del calentamiento global.

Una de las muchas catástrofes que pueden ocurrir por un clima tan activo son los desprendimientos de tierra y agua tras una actividad volcánica que afecte al glaciar, a esto se le llama jökulhlaup. En la foto vemos el Skeiðarársandur, son los restos del puente que quedo tras lo sucedido en 1996.

Alrededor de la carretera general 1 nos encontramos con estos montículos de piedra en Laufskálavarda. Este lugar da homenaje a la granja que había por la zona en el 894dc, destruida por la erupción del volcán Katla. Impresiona ver que a pesar del tiempo, no olvidan.

En Reynisfjara encontré estas increíbles columnas hexagonales de basalto. Tienen cierta similitud a la calzada de los gigantes en Irlanda del norte, pero con menos cantidad.

Para mi, a pesar de las increíbles vistas y su playa con columnas de basalto gigantes, lo que más me gustó fue la cueva. Su bóveda hecha con piedras hexagonales es realmente impresionante. Aunque por la cantidad de agua que gotea del techo no creo que proteja mucho de la intemperie…

La pena fue ver que la temporada de frailecillos había terminado. Es un misterio donde se dirigen estas aves, hay quien dice que van al sur por zonas tropicales, otros afirman que se dirigen al mar donde pasan el invierno flotando. Yo veo más probable la primera opción, aunque claro, no soy ningún experto 🙂

Por suerte este año no hemos sufrido ninguna erupción por parte de los gigantes de la isla. El último en despertar fue en 2010 cuando el volcán Eyjafjallajökull  decidió cubrir el cielo bajo un manto de cenizas y fuego. Hoy duerme tranquilito como se puede comprobar en la foto.

Lo diré una y mil millones de veces: ¡Gracias por ayudarme con la nueva cámara! Estas últimas semanas han sido complicadas para ver auroras, pues el cielo ha estado nublado todo el tiempo. Pero la perseverancia tiene su recompensa 🙂

Círculo dorado

Y ya que estamos de agradecimientos, otro más para una de mis mejores amigas. Gracias, Lorena, por este regalazo en el Secret Lagoon. No hay mejor agua termal en toda la isla 🙂

Después de abandonar Flúðir, me dirigí a uno de los destinos predilectos del círculo dorado. Por suerte me encontré con un grupo ciclista islandés que me aconsejaron un camino más divertido, y solitario, para llegar a Gullfoss.

Comenzamos con la cascada más famosa del río Hvitá. Como pueden comprobar, estoy en el lado opuesto del montón. El círculo dorado lleva a todos los turistas por el lado oeste de la cascada, yo me encontraba más solito que la una en el lado este del río. ¡Un privilegio!

A pocos kilómetros nos encontramos con el valle de Haukadalur. Este nombre lo comparten tres valles en Islandia, pero el que nos interesa en este momento es el que se encuentra en el círculo dorado. En él encontraremos el géiser más famoso, y el que le da el nombre a todos los demás, el Geysir. Pero el gran Geysir dejó de funcionar por culpa de la cantidad de objetos y mierda que tiran los turistas  al agujero. El que disfrutamos ahora se llama Strokkur y es capaz de expulsar agua a 20 metros de altura. Espero que aprendamos y no destruyamos más cosas…

Esto que ven no está realmente en el círculo dorado, pero ya hablé de Þingvellir en el post anterior. Lo que muestro se llama Skógafoss, otra cascada interesante cerca de la capital y Selfoss. 

Reykjavik y Reykjanes

Después de un mes y pico volví a la capital de Islandia. Una vez más mi buena amiga, Edda, me ayudó con la logística y la acomodación. ¿Que haría yo sin amigos como ella? Por otro lado, Reykiavik me esperó un día casi soleado. Pude disfrutar de su iglesia luterana, Hallgrímskirkja. Aunque casi todos la llamamos catedral por su magnificencia arquitectónica, en realidad no lo es. La ciudad tiene dos catedrales, pero esta iglesia es más impresionante.

Tenía pensado escribir más sobre Reykiavik, pero una vez más volví a la ciudad con prisa y sin tiempo. Las edificios que más me gustaron fueron estos. Se encuentran en Hafnarfjördur, que significa puerto natural. Son casitas de pescadores, todas tienen un pequeño muelle donde embarcar al mar.

En Vogar, me encontré con este panorama. El camping es completamente gratuito y se encuentra relativamente cerca del aeropuerto internacional de Keflavík. 

Mi penúltimo día de la temporada ciclista lo pasé en la archifamosa Laguna Azul, más conocida como Blue Lagoon, o en su nombre original, Bláa Lónið. Este SPA geotermal es famoso por sus aguas medicinales ricas en sílice y azufre, dicen que puede curar enfermedades de la piel. Por desgracia para mí, este lugar es extremadamente caro, y hay que hacer una reserva por adelantado… así que disfrute de este balneario desde el exterior. Impresionante de todos modos.

Como ya he dicho antes, este va a ser mi último post de viaje del año. Toca parar a trabajar, conseguir dinerito para que el año que viene pueda hacer más cosas. Espero que estas aventuras os ayuden a apagar la tele y salir en vuestra propia búsqueda de la felicidad. Stop TV!

Quiero agradecer a Hankur y Bragí por guardarme estos días a Negrita en su granja. Si van de viaje y buscan acomodación en la naturaleza más espectacular del Circulo Dorado, no duden en visitar a los amigos de Býli Andans/Spirit Farm. Tak fyrir!

Gracias a todos por acompañarme en estos 4.574 kilómetros que he recorrido a Islandia, y a los 22.330 kilómetros que he hecho por Europa. ¡Esperemos que el año que viene pueda saltar de continente!

Gracias Europa

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¡Un abrazo a todos!

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