Islandia parte 3: Viento

Se lo que estaréis pensando todos, ¿por qué viento y no hielo? ¿No es ese el elemento que te falta de la bandera islandesa? Tenéis razón, es el color blanco de su flamante bandera el que me falta por escribir, pero a pesar de haber superado con cierto éxito el glaciar de Snæfellsjökull, escusa perfecta para el titular, no ha sido el elemento rey de estos días de ruta. He batallado con la ventisca miles de veces, pero ha sido la primera vez que casi agota mi existencia, y es que con el viento no se juega. ¡La próxima vez viajo en vela!

Fiordos del oeste

Aquí tenemos un cartel conmemorativo del 400 aniversario de la matanza de los vascos. Esta sangrienta y cruel historia esta compuesta por un montón de mitos que la hacen, como todas las historias nórdicas, difíciles de diferenciar entre la realidad y la ficción. En el siglo XVII, había un acuerdo entre vascos e islandeses para con el negocio de la caza ballenera. En septiembre de 1615dc, después de un duro verano islandés, los balleneros vascos estaban preparados para zarpar, fue entonces cuando ocurrió la catástrofe naufragando los barcos y sobreviviendo 80 de sus tripulantes. Estos se dividieron en dos partes principalmente, los hombres de los capitanes Pedro de Aguirre y Esteban de Tellaria conseguían volver a casa el año siguiente, no tuvieron la misma suerte la tripulación del capitán Martín de Villafranca que después de dividirse e ir errantes, el magistrado Ari Magnússon los condenó a muerte por criminales, permitiendo a los islandeses por una ley antigua que matasen a tantos como pudieran. En 2015, 400 años después, se celebró un congreso académico con disculpa oficial por parte de Islandia y derogado la ley que permitía matar vascos. ¡Todo un detalle!

En Ísafjördur me encontré con esta buena gente del restaurante Tjöruhúsið. Me invitaron a que presenciara un concierto folk islandés y ¡A UNA CERVEZA! Que fácil es hacerse amigo mio 🙂 Takk fyrir!

Una alemana se paró por si necesitaba ayuda y yo le propuse si me quería sacar una foto. Hizo varias ¡y muy buenas! En esta es fácil imaginarse la dificultad de los puertos de montaña que hay en los fiordos del oeste. ¡Verdaderos rompe-piernas!

Aunque todo tiene su recompensa. En Dynjandi me volví a encontrar con Michael, un aventurero suizo que viaja a mochila y que lo conocí en Ísafjördur. ¡Gracias por los momentos de risas y por prestarme tu cámara un rato para fotografiar este espectacular conjunto de cascadas!

Camino a Látrabjarg me encontré con este buque noruego encallado en el fiordo. Tiene el casco dañado por el paso del tiempo, olor a humedad y vigas carcomidas por el moho, la sensación de caminar por un barco fantasma, no pude evitar pensar que era un capitán pirata :O

Y claro, querer ir a la parte más al oeste de la isla tiene su esfuerzo, y su recompensa. Las panorámicas son realmente impresionantes. Este lado de la isla me recuerda al norte de Noruega, pura, inmensa y magnífica. 

En Látrabjarg tienen los acantilados más altos de Islandia, 441 metros de altura vertical. Los que tengo en mi espalda son más pequeños, no llegan a 200 metros pero son preciosos. Dicen que es el punto más al oeste de Europa, pero habría que excluir las islas remotas de las Azores para que fuese cierto. 

Ahora os preguntaréis ¿pero no se le había roto la cámara? Sí, se rompió, pero el móvil ha conseguido suplantar durante este tiempo mi aparato fotográfico. Hay que esperar el momento adecuado para ser artista y el frailecillo te pose como Beyoncé 😉

Aunque no hay que ser un genio con estos animales. En la vida me he encontrado con animales salvajes tan pacíficos y encantadores. Te permiten acercarte a menos de un metro, ¡si no tienes miedo a las alturas claro! Hay que tener cuidado con los acantilados, los frailecillos hacen sus nidos en la cornisa del precipicio. Imaginaos caminar por un metro de tierra hueca… ¡no os acerquéis nunca al filo del acantilado!

Los terrenos son en ocasiones difíciles de acampar, no hay protección para el viento como en toda la isla, pero nunca defraudan sus paisajes. No tendré facilidades, como baños o electricidad, pero en vistas no hay nada que lo supere 🙂

En la zona oeste es más fácil encontrar los famosos “hot-springs”. Estas pequeñas piscinas “naturales” son una maravilla de la combinación entre el ser humano y la naturaleza. Agua caliente y gratuita, ¡parece que alguien a escuchado mis plegarias! En la foto de arriba vemos el baño que está en Flókalundur, y te puedes bañar en el fiordo… ¡si te atreves!

Y como siempre debe pasar algo, volví a pinchar. La escusa perfecta para dejar el neumático de carretera como repuesto y cambiarlo por mi neumático salvavidas 🙂

Snæfellsnes península 

Y aquí otro momento importante de mi humilde aventura. Desde que leí por primera vez el famoso libro de Julio Verne, he soñado con venir aquí y viajar al centro de la tierra. De eso ha pasado nada más y nada menos que 18 años, se puede decir que, si tengo un sueño, tarde o temprano iré a por él 🙂

En Stykkishólmsbær me detuve por primera vez después de un mes entero viajando sin parar. Gracias a Víctor pude conocer a Noa, y gracias a ella y su compañera de piso, Louise, tuve el privilegio de descansar como un rey, (y ver Juegos de Tronos 😀 ) ¡Gracias chicas por un día tan especial!

Snæfellsjökull

Pero descansé solo para enfrentarme al volcán más terrible de Julio Verne. A sido el puerto más duro de mi vida, ¿quién me lo iba a decir? No lo aparenta, ni por metros de altura, ni por las distancias, ni por los porcentajes de subida, pero por primera vez he tenido que desmontar equipaje si quería ascender… ¡todo para no llegar!

Dejé a Negrita a un par de kilómetros del glaciar. Allí me dediqué hacer senderismo. Tres horas dando vueltas por los cráteres y las formaciones volcánicas de donde se supone que esta la entrada al centro de la tierra. Pero para encontrarla, debería haber llegado en las calendas de julio, y yo llegué a mediados de agosto. ¡Muy tarde para encontrar la entrada! Eso sí, me terminé de leer por segunda vez el libro, en las faldas de este volcán de mis sueños 🙂

Al día siguiente descubrí porqué se llama “Jökull“, es la palabra islandesa a ventisquero. Los volcanes con glaciales generan grandes cambios de corrientes de aire, una odisea para alguien que se ve empujado como una cometa por el poder del viento. Me caí una vez en Arnarstapi, sin consecuencias para ambos. Pero pude disfrutar de paisajes como la playa de Skarðsvík, y conocer a Susane y Vidir. ¡Gracias por vuestra ayuda!

Por cierto, las mejores vistas del Snæfellsjökull están en el sur de la montaña. Por la carretera general, o en este caso, desde el faro de Londrangar. Es bonito, ¿verdad que sí?

Reykjavik

Mi estancia en la capital islandesa será breve pero súper intensa. Gracias a Eva he podido conocer a Edda, que me ha acogido en su casa como se le acoge a un viejo amigo de toda la vida. Este año estoy de suerte y he tenido el honor de conocer amigos de mis amigos, personas maravillosas que no olvidaré nunca (o eso espero, porque mi memoria a veces me atormenta) pero no fallarán los diarios de bitácora. Millones de gracias una vez más, a los que me acogen y los que me ayudan a que me acojan 🙂

Epílogo

¡Misión cumplida! Me ha costado encontrar algo “económico y de calidad” pero espero haberlo conseguido. Gracias a todos los que me habéis ayudado en adquirir una cámara fotográfica nueva. Ahora tenemos una Canon EOS M10 que espero conseguir buenos resultados en un futuro no muy lejano. Para los que han ayudado económicamente, esperar a que me asiente un poco y me de tiempo para vuestras postales. ¡Tenéis regalos amigos! 

Apéndice 

En realidad esto no debería llamarse así, pues lo que voy a escribir no tiene nada que ver con el viaje, aunque me hizo correr durante un rato. Quiero dar mi más sentidas condolencias a las familias afectadas por el pasado ataque terrorista en las ciudades de Barcelona, Cambrils y Alcanar. Es terrible lo que esta pasando en el mundo, a veces cuesta creer que estas cosas pasen, pero pasan. No dejan de ser guerras, promovidas para enriquecer a unos pocos a costa del sufrimiento y el dolor de los inocentes. Porque siempre es la misma historia, da igual que el atentado sea en Barcelona, París, Bagdad, Damasco o en Raqqa, da igual raza, cultura, etnia o religión, siempre mueren los mismos. Ojalá se haga justicia, y los que matan u ordenan hacerlo queden presos de por vida. Condeno absolutamente al terrorismo, venga del bando que venga. Un abrazo fuerte para todas las familias afectadas, la humanidad está de vuestra parte. #stopterrorism

Gracias a todos por leerme una vez más. ¡Un abrazo!

1 Reply to “Islandia parte 3: Viento”

  1. Martin Schmalzried

    Hi Manel,

    we met on HellisheiDi pass on 01.07.17 in Iceland. We had a chat while sitting on our bikes.

    If you like I can send you some photos of my Iceland trip. Just need an email adress or something to send it to. I am old-fashioned and just use email and letters (snail mail).

    Hope you have a jolly good ride in the world. I admire you, mate! Go for it.
    Cheers
    Martin (German cyclist)

    Reply

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