Islandia parte 2: Fuego

Esta segunda parte de la isla más aventurera, por excelencia o por conveniencia comercial, viene llena de momentos inolvidables, con un final catastrófico. Desde que abandoné Husavík, los días han volado a velocidad de la luz. He recorrido paisajes que parecen difíciles situarlos en la vida real, es igual que en una película de Hollywood. Sin más preámbulos, os presento el segundo color de la bandera islandesa, rojo, fuego. ¡Acción!

Krafla

Comenzamos con una de las primeras imágenes más impactantes que vi al llegar al área geotermal de Hverir. Un lago azul celeste me deslumbraba la mirada, con fumarolas y a las faldas de una montaña desértica. Este embalse natural de aguas termales, está prohibido el baño, aunque por investigación de campo, sé que hace veinte años atrás estaba permitido. Información de un amigo francés que estaba indignado con el cambio turístico que está adquiriendo la isla.

El Hverir se encuentra justo antes de llegar al famoso volcán Krafla. La carretera general nº1 lo crucé maravillándome de su belleza extraterrestre. Una cantidad de fumarolas y depósitos de agua burbujeante me esperaban en el lado este de la colina. Como si fuese el preludio del planeta rojo. Creo que hemos perdido tiempo y dinero intentando llegar a Marte, aquí tenemos el Hverir, y se puede respirar…

La zona esta bien señalizada y preparada para los turistas, aunque esta pasarela de madera es un peligro mojada, y creerme, siempre lo esta. Nos lleva a la zona del área geotermal de Namafjall. Un lugar donde el infierno y la vida luchan por un mismo propósito, dejar al viajero fascinado.

Este paisaje nos hace sentir que vivimos en un mundo lleno de fantasía. La calor, y el exceso de azufre en el ambiente, crea esta maravilla de colores ocres y vapores apestosos donde no habitan ni las moscas. Por muchos sitios, la única vida existente parece ser que viene del centro de la tierra.

El área geotermal es famosa por ser la solfatara más grande de toda Islandia. Su cantidad de pozos de barro con agua hirviente, depósitos de azufre y fisuras donde emanan vapores con un terrible olor a pólvora y huevo podrido la convierten en algo especial. Nada más que decir, que de ese día he necesitado seleccionar algunas de las más de 600 fotos que hice. Absolutamente todo era espectacular.

Continué mi ascensión por el Krafla hasta llegar al cráter Viti. Este enorme agujero contiene el famoso lago verde donde todos los coches y demás vehículos se ven obligados a parar. A partir de aquí, hay un recorrido a pie alrededor del cráter donde te llevará a la cima del volcán.

Me engañaron toda la vida. No hay conejitos en la luna, ¡hay ovejitas! Esta área tiene una fuerte importancia en la industria energética del país. Gracias a estas “naves espaciales” se abastece electricidad a una gran parte de la isla.

Y las vistas desde el volcán son espectaculares. Prometo, que esta foto que veis arriba, no ha necesitado retocarla. Lo veis exactamente como lo vio la cámara.

Una de las peculiaridades de los islandeses, y de la zona, es que se puede tener agua caliente en casi cualquier sitio. E aquí una ducha para limpiarte el sudor de la jornada 😉

Entre culturas

Volvía a la tierra, o eso creía. Por delante tenía que recorrer un sinfín de fiordos, que entorpecen la marcha, pero engrandecen la vista. Lo que no me esperaba era encontrar tanta historia. Aquí levantas una piedra y encuentras una leyenda o mito, que si no es fantástico, es histórico. 

El lago de Mývatn es famoso por la cantidad de diminutas moscas  que vuelan alrededor de él en verano. Esto atrae una gran cantidad de aves, sobre todo patos, que tiene una gran importancia para los ornitólogos. En mi experiencia debo decir que he encontrado más moscas e insectos voladores en otras partes que en este lago, claro que estos animales se ven afectados directamente por las condiciones climatológicas, si hace frío, no molestan 🙂

Mi ímpetu aventurero me llevo a Godafoss. Esta hermosa cascada esconde una historia importantísima para todos los islandeses que la gran mayoría de turistas, al llegar allí, no saben. Alrededor del año 1000dc, el lagman (hombre de leyes) Þorgeir Þorkelsson, caudillo de los vikingos, meditó durante una noche sobre el porvenir de su país. En él recaia la responsabilidad de decidir si continuar con la antigua religión escandinava o cambiar al creciente movimiento europeo del cristianismo. Después de una larga meditación, Þorgeir decide que lo mejor para su pueblo es ser cristiano, así pues, al día siguiente cogió todas sus estatuas de los dioses vikingos y los lanzó al río. Desde aquel día, todos los islandeses fueron cristianos, y este lugar se convirtió en la cascada de los dioses.

Llegué a Akureyri, la ciudad más grande del norte. Es el cuarto centro urbano más importante por población del país. Esta situado en un estrecho pero hermoso fiordo, cuando más estrechos son más bonitos, y montañas que superan los mil metros de altura. Lugar interesante para repostar 🙂

Sobre todo cuando descubres que llegas en la semana de la feria medieval. Gasir es un pequeño poblado vikingo al norte de Akureyri, más antiguo que la ciudad, y donde se celebra cada año una impresionante fiesta vikinga. Todos los lugareños se visten de época, se transforman en verdaderos vikingos. Aquí se puede disfrutar de eventos cada hora, hacen actuaciones, cantan, bailan, puedes practicar tu puntería con el arco. Un museo de historia en vivo.

Si alguien disfrutó realmente de la escena, ese fue Salvatorix. Volvía a estar entre sus hermanos y hermanas, un guerrero más luchando a favor de los dioses. Se podía sentir la presentía de Odín, Thor, Loki, y todos los demás miembros del Aesir, festejando las antiguas hazañas del pasado.

En Hófsos disfruté por cortesía de un nuevo amigo danés, Anders, que al conocer mi historia decidió invitarme a la piscina de aguas termales situada en la villa. ¡Las vistas son increíbles! Tak my friend!

Los kilómetros pesan, sobre todo en los neumáticos. Por la mañana la cubierta se deformó, creando un horrible chichón. Pensé que podría aguantar el día, pero la rueda no lo decidió así. Rebentón por la tarde y un agujero que cabía un dedo :/

Aun así no hay nada que me pare la marcha de momento. La velocidad máxima en asfalto es de 90km/h, en grava es de 80km/h. La precaución es máxima como pueden comprobar. Por suerte la gente suele tener dos dedos de frente, aunque no aminoran la velocidad al adelantarme o cruzarse conmigo por las pistas, obligándome a comer un montón de polvo y lanzándome piedras…

Con el estomago cargado de minerales llegué a Hvítserkur. Este viaje he tenido suerte, si en Hófsos conocí una pareja de madrileños que me dieron una bandeja de lomo ibérico, aquí conocí a una pareja de murcianos que me prepararon un bocadillo de jamón de pata negra, ¡muchísimas gracias por tal deliciosos manjares! Y como esta columna de basalto, la cual los islandeses la llaman troll, yo digo que es un Muumi finlandés o hipopótamo gigante y, como yo, ¡de pata negra, de pata negra!

Adversidad 

La ruta continua hacía los fiordos del oeste.  La historia del guionista me pone a prueba una vez más. Esta parte de la isla es, de las más bonitas, y de las menos visitadas del país. La bastedad del paisaje se alza entre caminos de grava, subidas enrevesadas y poblaciones reducidas al mínimo. Es la parte más antigua geograficamente de Islandia, tiene menos actividad geotermal pero, por contraste, más piscinas y baños naturales de aguas calientes gratis en todo el norte. Un lujo para todo aquel que se aventure.

Por desgracia para nosotros, los que disfrutamos de este blog, esta es la última foto de mi cámara fotográfica. La fatalidad, llamada viento, la llevó varios metros más allá de donde estaba situada, destrozándole el objetivo. Todo el disfrute y la alegría que quería transmitir a todos mis lectores se la llevó el viento.

Ayuda

Los que me siguen saben lo poco que soy yo de pedir ayuda. No lo haría si no fuese necesario. Las cámaras fotográficas son caras, imposible para mi conseguir una en estos momentos. Pero el viaje continua y me gustaría poder continuar compartiendo mi experiencia con la misma calidad que he ido haciendo hasta ahora. Me quedan dos semanas para llegar a la capital de Islandia y poder comprar una. Por eso he abierto una campaña en GoFundMe para poder recaudar fondos y conseguir una nueva. Si os gusta lo que hago, y me queréis ayudar, entrar en el siguiente enlace y haz un pequeño donativo. Entre todos conseguiremos el dinero para continuar disfrutando de las mejores fotos. Aun me queda el sur de la isla, la laguna azul, el Geysir, la Landmannalaugar, los glaciales de Vatnajökul, Askja, el desierto… ¡y las auroras boreales!

Entrar en el enlace si quieres ayudar: https://www.gofundme.com/una-camara-para-los-viajes-de-manel

Gracias a todos por vuestra colaboración y seguir leyéndome todos estos días. Es para mi un placer continuar compartiendo esta increíble experiencia de vida.

¡Un saludo a todos!

2 Replies to “Islandia parte 2: Fuego”

  1. Manuel Pedrero

    Estamos rabioso por lo ocurrido a tu cámara. Ya que tus fotografías son tan fascinantes como tus historias .He alucinado con los lugares que nos enseñas , lagos,cataratas ,esa roca que me a recordado a un dinosaurio, esos olores que casi los siento yo. Es fascinante.Solo te de seo que lo consigas. Que lo aras. Desde aquí toda nuestra energía, que es la misma que tu nos das . ESTAMOS CONTIGO . SIEMPRE BESITOS

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    • Manel Post author

      Estos son de esos mensajes que suben el ánimo 🙂 Lo importante es que los daños siempre sean materiales, al final siempre habrá solución. Besitos familia

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