El camino a la libertad

Porque la libertad se gana con el sudor de tu frente, el esfuerzo de tus brazos y sobre todo, con el valor de tu corazón.

Así, con esta frase filosófica, comienzo mi segundo relato de este Prologue around.blue. Y aviso ¡menuda aventura he vivido en estos días!

Después de un fin de semana descansando en Belfast, me despido de Marcin. He pasado un par de días agradables en su casa donde hemos podido hablar sobre cicloturismo y jugar con su hijo Adam. ¡Gracias Marcin!

Me dirijo al puerto donde tengo comprado el ferry que me llevará alDSC_3785 pueblo escocés de Cairnryan a las 11h de la mañana. Me gustan los barcos, pero viajar en barco es como el avión. Dos horas metido en la cabina, sin comprar porque los precios son abusivos se hacen pesados. Así que dedique mi tiempo mirando sin escuchar una película que tenían en la tele.

Llegado a Cairnryan, el objetivo a priori era fácil ¡Comprar una bombona de camping gas! No lo había hecho en Belfast… grave error. El ferry no te deja en el pueblo, te deja en medio de la nada. Al ver la rotonda leo: Ayrn 45 millas a la izquierda y Cairnryan 3 millas a la derecha. Vamos, una gran nada si tiraba al norte era lo que me esperaba y en principio esa era mi ruta. Llego a Cairnryan… solo una tienda enanísima pero sin nada de lo que busco. Pregunto a los habitantes que me encuentro y me dicen que si necesito algo tengo que ir a Stranraer a seis millas más al sur. Empiezo a buscar, Stranraer es un pueblo mucho más grande, incluso tiene lidl y tesco (grandes supermercados). Doy una vuelta y al final consigo el gas en el Argos, cuatro botellitas pequeñas que venían en un pack y te costaban la vida… ¿pero que podía hacer? Comprarlas pues era lo único que tenía a kilómetros, perdón millas, a la rotonda. Salgo tarde de Stranraer y empiezo a buscar algún sitio donde acampar. _DSC3932.ARWConsigo un lugar perfecto a unos diez kilómetros del pueblo y me preparo para hacer la cena… ¿Dónde está el hornillo…? Mierda, mierda ¡MIERDA! Lo saque de la bolsa para enseñar el tipo de válvula que uso en la tienda y con mucha probabilidad me lo había dejado allí. Ahora ya era de noche, tienda montada y todo el equipaje en el interior de mi tienda de campaña, no tenía opción, debía pasar una noche sin poder comer caliente y lo peor, sin poder calentar mi tienda para pasar el duro frío de la noche…

Me desperté al día siguiente, no lo pase tan mal como esperaba. Recojo los bártulos y me dirijo otra vez al pueblo. Stranraer me estaba rallando, ya casi tenía amigos de tanto pasear por ahí. Llego al Argos y les explico lo que me pasa… y la muchacha me lo había guardado ¡GENIAL!

Vuelvo a pillar la A75, total me hice 20km para llegar al mismo lugar. Empiezo a ver Escocia y la verdad es que empiezo a entender, que poco a poco su aroma salvaje se me impregna en el alma. Encuentro un castillo en ruinas al final del camino. Empiezo a sacar fotos y al terminar me viene una mujer y me informa que no puedo estar ahí, solo abren los fines de semana. Se interesa por la vuelta al mundo y me da su correo electrónico para que le mande el link. Le pido disculpas por entrar y salgo a por más aventura.

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Lo mejor que puedo decir hasta el momento es sin lugar a dudas, su falta de civilización. No con ello quiere decir que no me gusten los pueblos o ciudades, pero esa distancia entre pueblos, esos paisajes brutales, campos verdes que, sin ser tan verdes como los de Irlanda, tienen un toque sobrenatural. Además tienen algo que deberíamos de aprender… ¡la acampada aquí es libre! El segundo día tuvo un final espectacular. Acampé entre arboles al lado de un pantano llamado Clatteringshaws loch. Amanecer en un lugar tan espectacular no tiene precio. Saque algunas de mis mejores fotos (a mi gusto) y volví con un día perfecto a la ruta, como me dijo un hombre esa mañana: es muy inusual ¡aprovecha el día!

El tercer día en Escocia, al igual que el segundo, fue muy montañoso. Viajar con tanta carga te hace ser más lento de lo habitual ¡sobre todo en las subidas! Aun así no tengo mal ritmo. Llego a Drumlarning castle Es un castillo que puedes entrar en sus terrenos sin pagar, no así en el castillo, pero lo puedes ver por fuera. Me esperaba más pero quede satisfecho con la ruta por el jardín. _DSC4013.ARW

Vuelvo a la carretera, empieza otra vez una buena subida y yo empiezo a sentirme cansado. Llevaba unos 70km en 5 horas y decido pararme a dormir pero no encuentro lugar. Todos los terrenos son privados y vallados y cada vez voy entrando más y más en otra zona salvaje donde parece ser que la siguiente civilización estará a muchas millas y más allá. Paro a una casa que ponía “art studio” y pregunto si me deja poner la tienda en sus jardines o si conoce de algún lugar. Me indica de un sendero que va a parar al lado de un pequeño rio. Me dice que es perfecto para al día siguiente poder hacerme un té. Salgo de allí y empiezo a buscar… no ¡encuentro nada! Vuelvo para atrás, tal vez es el camino que pasa más abajo. Encuentro una casa grande, pienso que es una granja pero al llegar descubro que es una escuela para niños con problemas. Llega un hombre alto y con pelo canoso, le pregunto y me informa que los terrenos son de una compañía privada y no me podía dejar acampar. Así, sin gran opción salgo de allí, después de la paliza que me di intentando subir ese camino de tierra. Vuelvo a la carretera con la preocupación de que mis piernas empiezan a fallar… ¿alguien toca el claxon detrás mío? Se me para al lado un coche, es el hombre de la escuela de niños. Me dice que tiene un gran jardín en su casa pero que está a seis millas de ahí ¡NO PROBLEM! Pobre de mí… pienso en seis millas y me lo creo en kilómetros. Tardo casi la vida para llegar a su casa y no puedo parar de pensar la infinita paciencia que tubo Gary. ¡MIL MILLONES DE GRACIAS GARY! Me gané una ducha, una deliciosa cena, cama caliente y desayuno. Tienes el cielo ganado.

De vuelta a la ruta, hoy era un día sencillo entre comillas. Después de _DSC3981.ARW82km por montaña del día anterior me quedaban 77km para Edimburgo. Si la ruta no es muy montañosa lo podría hacer, y así fue. Sin nada más espectacular que los días anteriores. Solo tres anécdotas que contar: conocí por unos minutos a Terry, otro cicloturista que se dirigía al norte de Escocia. Conocí a Bill Haggart, tengo mis dudas pero si lo que dice es verdad, tubo el record escocés de las 5 y 10 millas hace muchos años atrás. Y el último acontecimiento fue que encontré un fuego a doce millas de Edimburgo.

Ahora estoy en casa de mi amiga Isa, que me acoge unos días y nos iremos de parranda con dos amigos más el fin de semana ¡Soy un hombre afortunado!_DSC3929.ARW

Gracias a todos por leerme ¡Un abrazo a todos!

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1 Respuesta a “El camino a la libertad”

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